Dios es Verdad

enero 5, 2009

El segundo aspecto principal de Dios es Verdad.

Dios no es verdadero sino la Verdad en sí misma, y

donde sea que está la Verdad, allí está Dios. Hay

muchas cosas que son verdades relativas solamente en

ciertos momentos y lugares, pero Dios es la Verdad

Absoluta en todo momento y en todas las circunstancias.

Tan pronto como reconocemos a Dios, quien es el

Absoluto, las cosas relativas desaparecen.

Conocer la verdad sobre una condición la sana.

Jesús dijo: “conoced la verdad y la verdad os hará

libres”. (Juan 8:32) Debes comprender a Dios como

Verdad cuando quieres información de algún tema, o si

sospechas que al negociar puedes ser engañado. Si

crees que alguien está tratando de engañarte, demanda

que la Verdad Divina que mora en la persona interesada

se exprese a través de ella. Si realizas esto con la

suficiente claridad, ella entonces hablará la Verdad.

Cuando tienes que hacer algún negocio importante, tal

como firmar un alquiler o un contrato, dedica unos

minutos a concientizar la Divina Verdad, y si allí hay algo

que tú debas saber, saldrá hacia afuera. Por supuesto, la

gente tal vez no desee engañarte y por alguna razón aún

no se te ha expuesto la situación completa. Yo conozco

algunos casos donde serios malentendidos fueron

previstos porque alguien realizó a Dios como Verdad, y

así todos los hechos fueron revelados. También sé de

casos donde la deshonestidad intencional se evitó de la

misma forma.

Dios es Vida

enero 5, 2009

El primer aspecto principal de Dios es Vida. Dios no sólo es viviente y da vida, sino que Él es Vida.

Donde Dios está, allí hay vida.

Cuando estás enfermo, estás sólo parcialmente vivo.

Poca gente expresa a Dios en una manera adecuada porque ellos carecen del sentido de la vida.

La alegría es una de las más altas expresiones de Dios como Vida. En realidad, ésta es una fusión de vida y amor. La Biblia dice: “Los hijos de Dios gritan de alegría”.

Cuando nosotros nos damos cuenta de nuestra divina ascendencia, tenemos que experimentar alegría.

La alegría siempre tiene un efecto expansivo, así como el miedo tiene un efecto de contracción. Cuando una persona dice “Yo puedo”, adviertes un movimiento hacia adelante y expansivo, pero cuando dice “Yo no puedo”, se retrae.

Tú no puedes imaginarte una persona diciendo “Sí, yo puedo”, con un gesto de acobardamiento, o “No, yo no puedo” de una manera franca y optimista. El cuerpo siempre expresa el pensamiento; el pensamiento de Vida cura e inspira, mientras que los pensamientos de miedo y muerte, contraen y destruyen.

La comprensión de la Vida Divina sana a los enfermos.

Los animales usualmente responden rápido, y las plantas también muy rápido, ya que ellos no tienen ese fuerte sentido del egoísmo personal que muchos seres humanos tienen.

Nunca inventan en sus mentes que no pueden recibir el bien o que “la enfermedad es enviada con un buen propósito”.

Tampoco se desaniman al no ser curadas más pronto.

LOS SIETE ASPECTOS DE DIOS

enero 5, 2009

Por Emmet Fox

Alguna vez te has preguntado: ¿Cómo es Dios?

Nos han enseñado a orar apartándonos del problema y pensar en Dios; pero, ¿cómo pensamos en Dios?
¿Cómo es Su naturaleza? ¿Cuál es Su carácter?
¿Dónde está? ¿Podemos realmente contactarlo? Y si es así, ¿cómo?
Lo primero y lo más importante que debe comprenderse, es que Dios no es solamente una clase superior de hombre. La Biblia dice que Dios es espíritu y que aquellos que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad. Adorarlo en espíritu significa obtener una comprensión espiritual de Su naturaleza. Definir a Dios sería limitarlo, pero nosotros podemos obtener un excelente conocimiento básico de Dios considerando los diferentes aspectos de Su naturaleza. De éstos, hay siete aspectos principales que son más importantes que los demás. Estas son siete verdades fundamentales sobre Dios, verdades que nunca cambian. Pensar en cualquier aspecto de Dios, resolverá un problema en el momento, pero si seleccionas el aspecto correcto, obtendrás el resultado más rápido y con mayor facilidad.

“Porque las cosas invisibles de él su eterno Poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…” (Romanos 1:20)

FENÓMENOS PARANORMALES

enero 5, 2009

Mucho se viene especulando desde mediados del siglo XIX acerca de la fuerza que originan los fenómenos paranormales. Desentrañar su naturaleza ha sido el objetivo de los primeros metapsiquistas, pero también sigue siéndolo de los modernos parapsicólogos. Y aún el debate sigue abierto, a pesar de que hay un consenso casi general para aceptar que la mente inconsciente es el epicentro de estos hechos. Siendo así ¿habría alguna zona cerebral implicada? ¿Qué tipo de energía psíquica es la que se libera? ¿Podemos conectar mentalmente con otras realidades?…

 

Un misterioso fluido

 

    Las teorías mesmerianas sobre el ‘fluido magnético’ —una especie de radiación fisiológica humana— ejercieron una gran influencia en algunos científicos del siglo XIX a la hora de identificar la energía potenciada por los médiums para producir diversos fenómenos como los que pronto se harían frecuentes en los velatorios espiritistas de la época, tras popularizarse la conocida historia que protagonizaron las hermanas Fox en Hydesville (Nueva York), en 1847.

 

    El químico Reichenbach escribiría varios tratados refiriéndose a una fuerza natural presente en la materia que bautizó en 1852 con el nombre de ‘od’. Esa ‘fuerza ódica’ podía llegar a ser vista por los sensitivos, quienes aseguraban que de la punta de sus dedos —tras sentir una especie de picazón— irradiaban extraños efluvios que se propagaban por el aire. El doctor Baréty continuó en 1880 con las investigaciones iniciadas por Reichenbach, asegurando que dicha ‘fuerza néurica’ —como él prefirió llamarla— brotaba, no sólo de los dedos, sino también de los ojos y de la boca. El coronel francés Albert de Rochas también se interesó por este extraño fluido y en 1891 publicó un libro titulado ‘Les fluides des magnétiseurs’ donde se hacía eco de los experimentos realizados al respecto con sujetos hipnotizados, aunque fue incapaz de pronunciarse sobre su naturaleza.

 

    Más precisos fueron quizás los experimentos magnéticos llevados a cabo por el físico Karl F. Zöllner y el anatomista y psicólogo Ernst H. Weber con el médium norteamericano Henry Slade. En su célebre ‘Tratado de Parapsicología’, René Sudre nos cuenta lo siguiente:

“En una experiencia hecha con dos brújulas, una grande y una chica, encerradas en globos de vidrio, Zöllner y Weber sostuvieron sobre la mesa las manos abiertas de Slade, a treinta centímetros de las brújulas. Las agujas oscilaron, la más chica con gran rapidez, y luego comenzaron a girar, la segunda con más lentitud y como si estuviera influida por un movimiento de la mesa. Una aguja de tejer, desprovista de magnetismo, se volvió magnética cuando Slade (siempre con las manos sostenidas por los experimentadores) la mantuvo unos instantes sobre una tablilla debajo de la mesa. Se creó un fuerte polo sur, sin polo norte en el otro extremo”.

 

    Al alcanzarse los primeros años del siglo XX, diversas investigaciones realizadas con médiums como Eusapia Palladino y Stanislawa Tomczyk sirvieron para descubrir también los supuestos efectos eléctricos del ‘fluido vital’. Destacables en este sentido fueron los experimentos efectuados por el profesor polaco Julián Ochorowicz, empleando para ello galvanómetros. Ante él, Stanislawa era capaz de cerrar una corriente galvánica entre dos electrodos situados a varios milímetros de distancia o desviar la aguja de un galvanómetro hasta cincuenta grados. Por su parte, Eusapia descargaba un electroscopio cargado con una placa de ebonita con sólo acercar sus dedos a escasos centímetros. Esa radiación podía incluso atravesar pantallas metálicas con una fuerza de penetración superior que la de los rayos X, como comprobó el ruso Yurievitch. Al actuar en forma rígida, las radiaciones emitidas por el efluvio fueron bautizadas por Ochorowicz con el nombre de ‘rayos rígidos’. René Blondier, profesor en la Universidad de Nancy, sugería que eran producidos por el sistema nervioso humano, al igual que el Dr. Chevillard quien afirmó que “los fenómenos llamados espiritistas no son más que manifestaciones inconscientes de acción magneto-dinámica del fluido nervioso”. El psiquiatra italiano Ferdinando Cazzamalli, por su parte, encontró cierta analogía entre dicho fluido y las ondas electromagnéticas atenuadas de longitud variada.

 

    En su imprescindible obra ‘Los Fenómenos de la Mediumnidad’, el médico alemán Albert von Schrenck-Notzing, uno de los metapsiquistas más destacados de la época, decía sobre estos efluvios que “son de naturaleza física, rectilíneos (…) Son hilos más o menos elásticos, rígidos, casi siempre invisibles, que pueden no sólo poner en movimiento, sino también elevar en el aire objetos colocados en el campo mediumnímico (…) Su acción varía y depende de la influencia ejercida por la ideoplastia inconsciente…”.

 

    Asimismo, se realizaron experimentos para detectar los efectos mecánicos del ‘fluido humano’. Se inventaron aparatos para tales pruebas como el magnetómetro, el estenómetro o el biómetro. Los resultados parecían confirmar la existencia de un fluido que podía ser exteriorizado por el médium. En ocasiones, el fluido impresionaba placas fotográficas sensibles, y en otras, se condensaba para producir fenómenos de materialización, como el ectoplasma, una sustancia viscosa de contornos indefinidos que se moldea hasta adquirir a veces rasgos humanos, para luego ser reabsorbida de nuevo por el médium. El físico y premio Nobel Sir William Crookes, que ya desde 1870 venía investigando a fondo y rigurosamente las manifestaciones mediúmnicas (ectoplasmia, raps, fotogénesis, telecinesia, levitación, etc.), sometiendo a numerosas pruebas a médiums como Florence Cook y Daniel D. Home, comenzó a hablar de ‘fuerza psíquica’. “Desde el comienzo de mis investigaciones comprobé que el poder que producía esos fenómenos no era una simple fuerza ciega, sino que había una inteligencia que la dirigía o por lo menos que la acompañaba. Es a esa fuerza a la que he dado el nombre de psíquica”, postuló Crookes.

 

    El ya aludido Schrenck-Notzing se oponía a la entonces tan en boga hipótesis espiritista, al aclarar que todos estos hechos dependen en el último análisis de los fenómenos psíquicos que se desarrollan en el subconsciente del médium. “El misterio de la fenomenología psicodinámica de que son capaces estos sujetos no reside en la naturaleza de seres extracorporales hipostasiados —concluye el médico alemán— sino más bien, en una transformación desconocida hasta hoy de las fuerzas biopsíquicas del organismo del médium”.

 

 

Definiendo términos

 

    La Metapsíquica —madre de la moderna Parapsicología— siguió acumulando evidencias a favor de la existencia de fenómenos que contradicen las leyes físicas conocidas hasta el momento. Fenómenos que siempre se producen en presencia de una o varias personas. La auténtica precursora de la investigación metapsíquica fue la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres, creada en 1882. Uno de sus fundadores, el filósofo Frederic W. H. Myers ideó el término ‘telergia’ (tele=lejos; ergon=acción), para designar la energía mediúmnica e inconsciente causante de tales fenómenos. Este nuevo vocablo fue aceptado por la mayoría de investigadores que estaban en desacuerdo con la creencia de que estas manifestaciones podían ser causadas por la acción de entes desencarnados.

 

    Asimismo, se habló de ‘bio-electricidad’ para definir de alguna forma la peculiar naturaleza de la telergia, al depender ésta de la voluntad del dotado y al ser sus efectos semejantes a los de la electricidad estática. En su libro ‘Las Fuerzas Físicas de la Mente’, el veterano parapsicólogo Oscar González Quevedo nos presenta una interesante pista a modo de pregunta sobre esa cualidad bioeléctrica de la telergia: “¿En este sentido de analogía con la electricidad, se comprendería mejor el olor a ozono frecuentemente percibido durante los fenómenos, y por qué los fenómenos son más fáciles (o menos difíciles) en una temperatura entre 20 y 25 grados centígrados y con aire seco? ¿Todo análogo a las condiciones que favorecen los fenómenos electrostáticos?”

 

    Los parapsicólogos soviéticos aceptaron de muy buen grado la teoría electromagnética para explicar fenómenos como la telepatía (conocida por ellos con el nombre de ‘bio-información’). El neurólogo W. Bechterew estaba convencido de que la información de un cerebro podía ser transmitida a otro cerebro mediante ondas similares a las radioeléctricas. Uno de sus discípulos, el doctor Leonid C. Vasiliev, catedrático de Fisiología en la Universidad de Leningrado —quien se convertiría en uno de los principales investigadores de lo paranormal en la antigua U.R.S.S.— estudió a fondo las capacidades parapsicológicas de la célebre Nina Kulagina. Él estaba convencido de que sus sorprendentes facultades psi se debían a una desconocida energía física emitida por el cerebro.

 

    De hecho, algunos científicos soviéticos aseguraron en los años setenta haber captado fotográficamente dicha bioenergía mediante la llamada Cámara Kirlian —un generador que utiliza corrientes eléctricas de alta frecuencia— inventada por el matrimonio Semyon y Valentina Kirlian. En su libro ‘Las Probabilidades de lo Imposible’, la doctora Thelma Moss, especialista en fotografía kirlian, afirmaba: “Como resultados de estos estudios preliminares, creemos que estamos obteniendo pruebas palpables de que existe un flujo de energía, de una interacción entre los seres humanos y aquello que les rodea”. De todas formas, la fotografía Kirlian no goza actualmente de demasiada credibilidad, al ponerse en duda que lo registrado sea realmente una radiación o campo de fuerza desconocido emitido por el ser humano.

 

    Aunque sigue siendo defendida por los parapsicólogos más tradicionales, la idea de una poderosa energía psicobiofísica exteriorizada por la mente humana encuentra cada vez más adversarios. El prestigioso psiquiatra y parapsicólogo Ramón de Aguilar afirma que dicha hipótesis da lugar a confusiones conceptuales inadmisibles, como pensar que existe en el inconsciente un ‘estanco’ o depósito especial cargado de dicha energía: “Rechazamos la existencia de una energía ‘estancada’; afirmar tal cosa es un disparate mayúsculo. ¿Cómo puede darse a un estado de conciencia la capacidad de almacenar algo? La conciencia es un estado, no un lugar”, asegura el citado especialista.

 

 

El extraño factor ‘psi’

 

    No obstante, la hipótesis energética para explicar la fenomenología paranormal ya se vio eclipsada en la década de los treinta del pasado siglo, cuando irrumpió en escena el biólogo norteamericano Joseph B. Rhine, considerado tiempo después el padre de la Parapsicología moderna. En 1934 aparecía publicada su célebre monografía ‘Extra Sensory Perception’, en la que detallaba los experimentos cuantitativos y estadísticos realizados por él y su esposa Louise E. Rhine en la Universidad de Duke (Carolina del Norte) con estudiantes que aparentemente no tenían ninguna facultad mediúmnica. Sus fructíferas investigaciones sobre la ESP (Percepción Extrasensorial) y la PK (Psicokinesis) atrajeron a numerosos científicos de diversas disciplinas hacia el campo de la incipiente Parapsicología, lográndose que finalmente ésta se abriera un hueco en el mundo académico al ser aceptada en 1969 por la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias.

 

    Rhine propuso el término ‘psi’ —vigesimotercera letra del alfabeto griego— para designar la fuerza o fuerzas psíquicas que intervienen a la hora de producirse una actividad paranormal. La función ‘psi’ no es compatible con la idea de una transferencia energética, al ser ‘psi’ de naturaleza extrafísica, puesto que aunque demuestra que existe interacción entre una mente subjetiva y un mundo objetivo, “son contactos que tienen lugar sin ningún intermediario físico conocido que sirva de estímulo o instrumento. Son también operaciones que se producen sin ninguna forma conocida de relación con el tiempo, el espacio y la masa”, observa Rhine. Y así es. La señal telepática, por ejemplo, puede transmitirse a cientos o miles de kilómetros y su efecto no disminuye en función de la distancia, como ocurriría tratándose de ondas radioeléctricas por ejemplo (tengamos muy en cuenta, por otra parte, que el campo electromagnético existente en las periferias del cerebro, generado por sus propios procesos eléctricos, es debilísimo para explicar las enormes distancias en las que a veces opera la ESP; por eso, Hans Berger, inventor de la electroencefalografía, consideró que es imposible explicar la telepatía en base a las ondas EEG). La telepatía experimental también ha funcionado colocando a uno de los sujetos dentro de una cabina construida con planchas de plomo, para impedir el paso de las ondas electromagnéticas. La precognición —uno de los fenómenos psi más desafiantes de la Parapsicología— mucho menos puede explicarse con la hipótesis energética, ya que al proyectarse hacia el futuro se traspasa la barrera del tiempo. En cuanto a las facultades psicokinéticas, se ha comprobado que no resultan tampoco anuladas por obstáculos materiales o cámaras aislantes de todo tipo de ondas físicas (como la Jaula de Faraday), por tanto, la PK no parece que responda de ninguna manera a las leyes de la mecánica. “La extraña capacidad de la percepción extrasensorial y de la psicokinesis para trascender los límites ordinarios del tiempo y del espacio crea problemas a quienes defienden modelos explicatorios basados en la energía”, advierte el parapsicólogo Stanley Krippner.

 

    Así pues, y a tenor de las pruebas acumuladas, el factor psi parece estar limitado única y exclusivamente por aspectos de tipo psicológico. “Los factores psicológicos sí que influyen poderosamente sobre la manifestación de ESP, así como el ánimo del sujeto, su actitud hacia el experimento y las condiciones experimentales”, señala el parapsicólogo checo Milan Rýzl. En este sentido, podemos destacar respecto a los experimentos psi realizados en laboratorio que los resultados pueden verse influenciados si el sujeto en estudio es creyente o, por el contrario, escéptico en la existencia de las facultades ESP. La doctora Gertrude Schmeidler descubrió que aquellos estudiantes que creían en la ESP obtenían resultados muchos mejores que aquellos que la negaban. Éstos, incluso solían obtener puntuaciones por debajo del azar (algo que se llamó ‘efecto de fallo psi’). Además, y como sostiene el parapsicólogo Hans Bender, en experiencias telepáticas, la relación afectiva entre ‘emisor’ y ‘receptor’ es muy importante, y en todas las formas psi lo es la relación con el experimentador. También han obtenido mejores resultados en los experimentos psi aquellas personas que son extrovertidas, vitales y de fuerte resonancia afectiva.

 

    Por otra parte, se ha comprobado que determinados ‘estados modificados de conciencia’ propician la manifestación de las facultades psi. Cuando disminuye el grado de conciencia hasta alcanzarse el llamado ‘nivel alfa’ (entre 8 y 14 Hz) —como ocurre bajo hipnosis, estando relajado, practicando meditación o durante el placentero estado de duermevela— se logran resultados muy significativos en las pruebas ESP y PK. Asimismo, en momentos de gran tensión emocional, en situaciones trágicas o en el umbral de la muerte suelen tener lugar fenómenos de naturaleza extrasensorial.

 

 

‘Psi’ y cerebro

 

    La función psi hemos de entenderla entonces como una singular facultad mental latente en el ser humano y que no está basada en principios físicos conocidos, debido precisamente a su propia naturaleza extrasensorial. Mediante esta facultad inconsciente, es posible extraer información del mundo exterior sin emplear los órganos sensoriales o ejercer una acción sobre la materia sin intermediario físico alguno. Por ahora no se ha detectado un órgano implicado en la función psi, sin embargo el Dr. Rhine llegó a considerar que “en alguna parte del organismo debe haber incluso lo que en cierto sentido podría llamarse una localización, un lugar más identificado con psi que cualquier otro. Eso no quiere decir que tenga que existir un órgano receptor específico o una zona determinada del cerebro; en realidad, localización puede significar algo así como centro de recepción o punto de convergencia, no necesariamente una estructura anatómica completa o un conjunto de tejidos especializados, Sea que existe un puerto de entrada localizable o que resulte imposible hallar alguno, el conocimiento de ese hecho ha de revestir la mayor importancia”.

 

    Por su parte, el neuropsiquiatra español Ricardo Puncernau, autor de la rigurosa obra ‘Parapsicología Científica’, afirma que “por los estudios y observaciones e incluso experimentaciones, realizados hasta hoy, parece probable que estos fenómenos se producen de preferencia en el subconsciente, cuyo substrato orgánico o neurólogico sería el cerebro profundo o cerebro interno. De todas formas no hemos de perder de vista que el encéfalo o más ampliamente el sistema nervioso trabaja como un todo, por lo que no descartamos la importancia y la influencia del cerebro superior, y de su interacción con el resto del cerebro”.

 

    Destacables son, en este sentido, los estudios realizados por el grupo de investigación catalán ‘Hipergea’, integrado por médicos, científicos y parapsicólogos. En 1984, sacaron a la luz un informe en el cual afirmaban que: “Creemos que el oxígeno de las neuronas talámicas es el factor desencadenante del fenómeno psíquico-paranormal. En estado de concentración estas células motivan una reacción bioquímica, por medio de una descarga eléctrica en base a una mayor proporción de Na y K, transformando el oxígeno en Ozono (…) Las neuronas talámicas en cierto momento de concentración mental del individuo, ocasionan esta transformación bioquímica, enviando a través de sus axones y las dendritas más gruesas y ramificadas, la carga energético-paranormal”.

 

    Pero aún no hay nada confirmado. Poco sabemos todavía sobre la naturaleza y finalidad de la función psi, pese a existir miles de casos espontáneos de ESP en todo el mundo y haberse probado su existencia en numerosos experimentos de laboratorio. Y hasta que no conozcamos completamente sus bases neurológicas y biológicas, y sepamos si se trata de una facultad emergente que se desarrolla de forma gradual o más bien de una forma arcaica de comunicación, resultará difícil formular una hipótesis global de psi.

 

 

La conexión cuántica

 

    “Cuando llegamos al nivel atómico, el mundo objetivo del tiempo y el espacio ya no existe, y los símbolos matemáticos de la física teórica sólo se refieren a probabilidades, no a hechos”, aseguraba Werner Heisenberg, uno de los padres de la Física Cuántica. ¿Podría ser psi una interacción entre procesos mentales y procesos cuánticos externos? Así lo cree el físico Evan Harris Walker, llegando a desarrollar incluso una estructurada ‘Teoría Cuántica de Psi’. Pero ya los parapsicólogos de vanguardia venían observando desde hacía tiempo determinados modelos enunciados por la Física Cuántica —cuyo objeto de estudio es el mundo de las partículas subatómicas— que no sólo avalarían, de alguna manera, la existencia de ciertos fenómenos psi, sino que incluso arrojarían algo de luz sobre su paradójica naturaleza. Por eso, en 1974, la ‘Parapsychological Foundation’ de Nueva York celebró en Ginebra (Suiza) un congreso bajo el título ‘Física Cuántica y Parapsicología’ en el que participaron físicos de renombre. “La colaboración incipiente entre parapsicólogos y físicos es el indicio de una fase nueva interdisciplinaria de la investigación parapsicológica”, anunciaba por entonces el prestigioso parapsicólogo Hans Bender.

 

    En principio, la función psi desafía las leyes mecanicistas planteadas por la física clásica. Pero no lo hace con las leyes indeterministas de la teoría cuántica, que no se rigen por la causalidad sino por la probabilidad, y que rompen con la imagen que teníamos hasta ahora del tiempo, el espacio y la masa. “Si se permite a la física cuántica violar las ‘leyes de la naturaleza’ tal como fueron concebidas por los físicos clásicos, la ESP puede reclamar también el mismo derecho”, escribe Arthur Koestler en ‘Las Raices del Azar’.

 

    No es de extrañar, pues, que fenómenos como la telepatía, la precognición y la psicokinesis hayan llamado la atención de algunos físicos teóricos como Brian Josephson, Jack Sarffati, Michael Talbot o Fritjof Capra, que han llegado incluso a aventurarse en la investigación parapsicológica, ante la perplejidad de sus colegas más conservadores. El mundo microscópico que nos revela la Mecánica Cuántica es tan imprevisible, perturbador y borroso como el mundo de los fenómenos paranormales. Los dos mundos se burlan de nuestro sentido común. Y curiosamente, en ambos, la conciencia parece jugar un papel fundamental. Los físicos teóricos han buscado sin éxito determinadas ‘variables ocultas’ que sirvan para describir el sistema cuántico y resolver el problema de la medición. Algunos de ellos, como Eugene Wigner, han pensado que quizás haya que buscarlas en la propia conciencia humana: “Los físicos descubrimos que es imposible dar una definición satisfactoria de los fenómenos atómicos sin hacer referencia a la conciencia”. Si el principio cuántico implica a la mente de una manera esencial, encontramos nuevamente en ello un nexo con lo paranormal… “Al fin y al cabo, un conjunto de ideas que otorgue un papel importante al observador que realiza las mediciones y un posible papel a la conciencia de dicho observador parece abrir las puertas a los fenómenos psíquicos”, apuntan los psicólogos Hans J. Eysenck y Carl Sargent.

 

    Es más, los axiomas esenciales de la mecánica cuántica, según el físico Costa de Beauregard, exigen que se produzcan fenómenos psíquicos… El ‘Principio de Incertidumbre’ de Heisenberg, por ejemplo, determina que cuando observamos el mundo subatómico ya estamos alterándolo, por el mero hecho de su observación. El observador se convierte así en participante. En base a este postulado, ¿resulta descabellada la acción de la mente sobre la materia estudiada por la Parapsicología?… En absoluto. Es más, los numerosos experimentos psicokinéticos llevados a cabo por el físico alemán Helmut Schmidt, empleando ‘Generadores de Sucesos Aleatorios’ (basados en la desintegración radioactiva del estroncio-90), han permitido detectar esta aparente vinculación entre lo psi y lo cuántico. “La idea de que la PK actúa solamente sobre procesos aleatorios parece intelectualmente atractiva y coherente con los experimentos que estamos realizando. Quizás apunta a una profunda relación entre la PK y la teoría cuántica”, sostiene Schmidt.

 

    Otro modelo teórico perteneciente a la Mecánica Cuántica, y que ya ha sido confirmado experimentalmente, es la ‘Paradoja E.P.R.’ (iniciales de Einstein, Podolsky y Rose), según la cual, dos partículas elementales que han estado alguna vez correlacionadas formando un único sistema, aunque sean separadas una de otra miles de kilómetros mantendrán una conexión no causal y seguirán transfiriéndose información de forma instantánea. ¿Esta misteriosa comunicación a distancia no recuerda en cierta manera la transmisión telepática?… De hecho, la idea de que existan partículas de energía psíquica, semejantes a los neutrinos, actuando como portadoras de la señal telepática, no resulta disparatada para ciertos científicos. El astrónomo V. A. Firsoff las llegó a bautizar con el nombre de ‘mindones’, mientras que el matemático Adrian Dobbs, prefirió denominarlas ‘psitrones’. Estas hipotéticas partículas trasladarían la información psi de una mente a otra, e incluso por sus velocidades hiperlumínicas, podrían traspasar las barreras del tiempo, explicando así fenómenos como la precognición.

 

    Como vemos, es tal la conexión entre el mundo cuántico y las facultades psi que, en algunos círculos especializados, ya se ha comenzado a hablar de ‘Parapsicología Cuántica’. Pero es posible que la respuesta final a los fenómenos psi se encuentre más allá del universo del quantum

 

 

Mente holográfica

 

    ¿Y si hemos de buscar el origen de los fenómenos psi en una realidad transpsíquica, como sugería Carl G. Jung?. Podría tratarse teóricamente de un dominio extraespacial y extratemporal en el que tienen lugar acontecimientos anómalos, o dicho de otro modo, donde residiría la información paranormal. Nuestra mente, a modo de sintonizador, establecería conexión con ese ‘campo psi’, que estaría más allá del marco de referencia causal de nuestra realidad material. De hecho, muchos físicos teóricos sugieren que en el nivel subatómico la realidad posee una dimensión adicional. Un nivel más profundo de la realidad en el que todo está interconectado, y que el profesor de Física Teórica David Bohm llamó ‘Orden Implicado’. Según este novedoso enfoque teórico, ya no podemos entender el universo como una máquina, sino como un gigantesco holograma multidimensional, donde pasado, presente y futuro existen simultáneamente. Es más, el físico Michael Talbot señala que “según Bohm ve la cuestión, si cada partícula de la materia se interconecta con todas las demás, el cerebro mismo puede ser visto como infinitamente interconectado con el resto del universo”. Puede incluso que la conciencia esté también estructurada de forma holográfica, como afirma el destacado neurofisiólogo Karl Pribam.

 

    Este ‘paradigma holográfico’ —según el cual el cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico— nos podría aclarar muchas dudas sobre la naturaleza de los fenómenos psi. “Si existe lo paranormal —dice el propio Bohm— sólo puede entenderse mediante su referencia al orden implicado, puesto que en ese orden todo está en contacto con todo lo demás y, en consecuencia, no hay ninguna razón intrínseca para que lo paranormal sea imposible”. El filósofo Sam Keen, otro explorador de la conciencia holográfica, aclara por su parte que “lo que llamamos ESP y experiencia paranormal cabe que no sean más que nuestra inmersión en las dimensiones atemporales que constituyen la estructura holográfica de nuestras mentes”. En un universo en el que todo está íntimamente interconectado, ya no hace falta que la información viaje de un punto a otro. La información sería, por tanto, la sustancia última de la realidad, de acuerdo al ‘modelo holográfico’. Entenderíamos así fenómenos como la telepatía, la clarividencia o la psicokinesis. Serían sucesos que, al trascender el tiempo y el espacio, no son transmitidos, sino que son simultáneos y están en cualquier parte. “Nada necesita ir de aquí para allí porque en esa esfera no existe ningún allí”, dice el hológrafo Eugene Dolgoff para referirse a la función psi.

 

    Los físicos Harold Puthoff y Russell Targ, del Stanford Research Institute (SRI), investigaron durante la década de los setenta a psíquicos que experimentaban con la llamada ‘visión remota’. Al no depender este fenómeno de ningún factor energético conocido, concluyeron que debía de guardar relación con el nivel de interconexión cuántica. Los experimentos ESP realizados por los parapsicólogos Stanley Krippner y Charles Tart, también encuentran en el ‘modelo holográfico’ su explicación más plausible.

 

    Pero no sólo desde la Física se habla de otros niveles subyacentes de la realidad que están más allá del espacio y del tiempo. Desde la Biología, Rupert Sheldrake —entusiasta del paradigma holístico— nos habla de los ‘campos morfogenéticos’ (campos-M), que serían regiones no materiales de influencia que actúan a través del tiempo y el espacio, y que, mediante un proceso que él llama ‘resonancia mórfica’, moldean la forma, el desarrollo y el comportamiento de los organismos. Según esta sugerente teoría —ya experimentalmente demostrable— la memoria no se ubicaría en el cerebro, sino que es inherente a la naturaleza. Todo parece apuntar a que los sistemas naturales heredan una memoria colectiva de todas las cosas anteriores de su misma clase, sin importar lo lejos que puedan estar ni el tiempo transcurrido desde que existieron. Para este notable bioquímico de Cambridge, los fenómenos psi tienen plena cabida en su modelo teórico: “Son muchas las pruebas anecdóticas de la existencia de la telepatía, son muchas las personas que dicen haberla experimentado, y ha sido detectada en muchos experimentos parapsicólogicos. Estas pruebas son muy discutidas, principalmente porque desde el punto de vista científico convencional, la telepatía, como los otros presuntos fenómenos parapsicológicos, es teóricamente imposible. En cambio, en el contexto de la resonancia mórfica, es teóricamente posible”.

 

    A la Parapsicología todavía le queda mucho camino por recorrer para hallar la verdadera naturaleza de los fenómenos psi. Sin embargo, el objetivo no parece estar demasiado lejano, gracias al apoyo multidisciplinar que está recibiendo en las últimas décadas, sobre todo desde el campo de la Física moderna, que con sus innovadores y excitantes postulados, cobra sentido la existencia de hechos que hasta hace bien poco parecían transgredir las leyes de la naturaleza. Como aseguraba el físico Michael Talbot, “siempre habrá en ciencia nuevas perspectivas que descubrir”. Los fenómenos paranormales, sin lugar a dudas, son una de ellas…

 

por: Moisés Garrido

Los Ahorros

enero 5, 2009

Afirma Tu Abundancia

 

Aunque tengas deudas, es muy importante que pongas parte de tu dinero en una cuenta de ahorros. Los ahorros son dinero ágil, accesible, fácilmente amortizable. Las cuentas de ahorros contribuyen a la corriente de dinero en la sociedad, porque el dinero depositado en ellos circula para crear más riqueza. Mientras permanece “sentado” en el banco, tu dinero será utilizado muchas veces. Es por eso por lo que recibes intereses; es el pago por la riqueza que tu dinero crea para los demás y para ti mismo. Los ahorros son un recurso que te permite ser autosuficiente. También son una constatación de que tienes más de lo que necesitas en este momento. Sintiéndo­te próspero, magnetizarás aún más dinero.

 

El dinero ahorrado es energía útil de la que puedes disponer en el momento que quieras. Si tienes ahorros, es menos probable que te veas afectado por el reflujo de los ciclos naturales. La naturaleza emplea este principio; basta con obser­var las ardillas que almacenan sus frutas para el invierno, o los osos que hibernan para ahorrar energía. Teniendo dinero ahorrado, puedes aprovecharte de las oportunidades. Piensa que tus ahorros son tu “cuenta de mayores posibilidades”, que te dará más libertad de elección. Los ahorros te permiten controlar mejor el momento de realizar una compra. Algunas de las cosas que deseas podrían requerir una gran cantidad de dinero. Teniendo ahorros, puedes conseguirlas en el momento que tú decidas.

Mis ahorros actúan como magneto que atrae más dinero

Algunos podrían pensar que los ahorros indican una falta de confianza en la capacidad de crear dinero siempre que se necesite. Veámoslo de otra manera. Siempre se ahorra dinero. Salvo que se gaste inmediatamente, en el momento de cobrar por un trabajo ya se ahorra. Puesto que ya se ahorra dinero entre el momento de cobrarlo y el momento de gastarlo, todo lo que hace falta es ahorrar un poco más que de costumbre. El dinero ahorrado actúa como magneto que atraerá más dinero. Cuanto mayores sean tus ahorros, más potente será el magneto.

 

¿Cuál es la mayor cantidad de dinero que has llegado a ahorrar antes de gastarla? ¿Cuánto había en tu cuenta de ahorros en su momento más boyante? Muchas personas, cuan­do están a punto de ahorrar más dinero que nunca antes, empiezan a gastarlo. Para aumentar tus ahorros, aumenta la cantidad de dinero que permites que sobre después de pagar tus gastos. Obsérvate a ti mismo cuando te acercas a tu límite e intenta romper la “barrera”. Con el sólo hecho de ser cons­ciente de ella, ya has conseguido media ruptura.

 

Puedes crear un excedente en el flujo que recorre tu vida, si permites conscientemente la acumulación de sumas cada vez más grandes antes de gastarlas. No te hace falta una fortuna para abrir una cuenta de ahorros. Un poco de dinero depositado cada mes, puede convertirse en una suma importante al cabo de cinco o diez años. El mayor beneficio de los ahorros es que te permiten ir acostumbrándote a cantidades cada vez mayores y a la energía que representan, que es lo que necesitas si deseas mayor abundancia.

 

Muchos quieren alcanzar un dominio del dinero y la abundancia que les capacite para manifestar lo que desean en el momento de necesitarlo. Esto puede implicar la consecución de objetos sin necesidad de dinero, o la capacidad de atraer grandes sumas de dinero instantáneamente, para compras extraordinarias. Para lograrlo, hará falta convertirse en maes­tro de la atracción de un flujo estable (para cubrir los gastos mensuales) y también de grandes sumas dentro del flujo (para las compras extraordinarias). Si creas lo que necesitas en cada momento, tendrás que ser capaz de adaptar tu energía a niveles en constante variación. La mayoría sólo están acostumbrados a cierto ritmo y un flujo bastante estable; no permiten que sus ingresos mensuales superen‑ni que sean inferiores‑ a determi­nada cantidad.

 

Una cuenta de ahorros te ayudaría a sentirte cómodo con cantidades de energía cada vez mayores, para poder hacer frente a un flujo superior. Cuando hayas dominado un nuevo nivel de flujo y te sientas cómodo con un excedente superior, te será bastante fácil crear las cantidades necesarias para tus grandes compras. Quizá ni hará falta que toques el dinero ahorrado. Tu cuenta de ahorros podría ser tu red de protección contra aquellos momentos en los que tu magnetismo al dinero no es tan consistente como quisieras.

Soy económicamente libre e independiente

Muchos desearían estar libres para hacer lo que quieren cada día, sin necesidad de preocuparse por el dinero. Quieren libertad económica. Existen varias maneras para crear esta realidad. Una de ellas consiste en conseguir que tus ocupacio­nes favoritas sean remuneradas, convirtiendo tus aficiones en fuente de prosperidad. También puedes desarrollar cada vez más tu capacidad de atraer hacia ti lo que deseas en el momento de desearlo. Otra manera es tener dinero suficiente para poder vivir de renta. Cualquier método es bueno; decide cuál de ellos satisfará la esencia de lo que deseas, y empieza a desarrollar las aptitudes necesarias para crearlo.

 

Mientras tanto, mientras aprendas estas aptitudes, una cuenta de ahorros te ayudará a familiarizarte con la energía del mayor flujo económico y con la abundancia que persigues. Te ayudará a acumular bastante energía como para hacer un gran cambio en tu vida o comprar algo extraordinario que consideras realmente importante.

 

Si no crees en tu posibilidad de tener un excedente, si te sientes pobre, ésta será la realidad que crearás independiente­mente del dinero que tengas. Empieza por creer que te mereces la abundancia y usa tus ahorros como afirmación de que existe más abundancia para ti de la que necesitas en este momento. Cuando piensas en el dinero ahorrado, piensa en cómo lo utilizarás. Esto te ayudará a atraer más dinero para tus ahorros.

 

Piensa cuánto dinero te gustaría tener en tu cuenta de ahorros; imagínatelo lo más vívidamente posible. Imagínate el balance que te gustaría que figurara en tu cartilla. Visualízate a ti mismo depositando más dinero en tu cuenta. Siente la alegría que experimentarás cuando mires tu balance. No pienses que estás ahorrando para un posible desastre o calamidad; si lo haces, irás creando emergencias que requerirán tus ahorros. Piensa en tus ahorros como una cuenta de la fortuna. Considé­ralos como dinero que te enseña a tratar con un flujo de prosperidad cada vez mayor. 

Todo mi dinero es energía que espera mi orden para crear el bien en mi vida 

Asegúrate de que, cuando saques dinero de tus ahorros, lo gastes en algo especial, algo que deseas mucho. Esto cargará tu dinero de vitalidad y lo hará aún más magnético. Pregunta “¿Cómo puedo utilizar mis ahorros para servir mi propósito superior?”

 

Uno de los mejores usos que puedes hacer de tus ahorros, es para realizar la obra de tu vida. Descubrirás que los que se hacen ricos invierten sus excedentes económicos en sus sueños, en las cosas que les hacen ilusión antes que en áreas poco conocidas. Invierte tu dinero en aquellas cosas que te ayudarán a proyectar tu trabajo en la sociedad, sean libros o clases, equipamiento, la ropa adecuada para tu actividad o la remodelación de tu casa para abrir un espacio para tu despacho o lugar de trabajo. Empleando tu dinero para crear la obra de tu vida, atraerás aún más. Si ya tienes lo que necesitas para ello, quizá sea mejor ahorrar dinero hasta que aparezca un uso apropiado para ello.

 

Cuando creas un excedente de dinero, habrá muchas maneras de conservarlo. Lo puedes mantener en líquido e inmediatamente accesible ‑ en una cuenta de ahorros ‑ o invertirlo. Si piensas en invertir, pregunta “¿Forma parte del camino de mi vida y del mejor empleo de mi tiempo navegar las corrientes de esta inversión particular?” Los ahorros son los que implican menor desgaste de tiempo y energía y menos necesidad de vigilancia y cuidado.

 

La inversión de tu dinero implicará la necesidad de control. Te harán falta determinadas habilidades. Necesitarás conocer mejor el funcionamiento de la Bolsa, reunir informa­ción, establecer contactos y seguir las noticias. Decide cómo quieres emplear tu tiempo. Si piensas invertir en bienes inmuebles, tendrás que aprender qué tipo de propiedades constituyen una buena inversión.

 

No delegues tus decisiones financieras a otras personas, sobre todo si no creen en la prosperidad. Si confías la responsa­bilidad de tu dinero a otros, asegúrate de que saben lo que hacen y que tú puedes seguir y valorar su actuación sobre la base de tus propios criterios.

 

Es tu dinero, tu energía la que está siendo invertida y debes mantener cierta vigilancia para que tus inversiones sigan conectadas con tu energía. Tu modo de invertir tu dinero dependerá de quién eres, qué es lo que te gusta hacer y cómo prefieres emplear tu tiempo. 

Todo mi dinero obra para que sea mayor mi abundancia, mi alegría y mi vitalidad 

Hagas lo que hagas con tu dinero, mantente informado de lo que se hace con él y contrólalo con frecuencia. No te quedes en la ignorancia de dónde está invertido. No es deseable que tu dinero se invierta en cosas que no armonizan con tu energía. Si abres una cuenta de ahorros o inviertes en un proyecto, asegúrate de que la gente que lo maneja tiene un buen historial laboral y que conoce los principios espirituales y humanos del dinero. Las personas que carecen de este conoci­miento no podrán hacer buenas inversiones para ti, por muy interesantes que sean sus ideas. Asegúrate de que sus pensa­mientos y creencias están lo más próximas posible de las tuyas. ¿Te tratan bien en tu banco? ¿Te parece adecuada la energía que percibes allí? ¿Tienen las personas que tratan tus inversiones principios similares de integridad y una filosofía afín a la tuya ‑lograr que todos salgan ganando, por ejemplo? Todo ello es importante si quieres obtener un buen rendimiento.

 

Si dedicas mucho tiempo al control de tus inversiones, asegúrate de que ésta es tu mayor alegría y la obra de tu vida. Sería mejor depositar tus ahorros en un lugar seguro y que no requiere demasiada de tu energía, y dedicar tu tiempo y tu dinero a la obra de tu vida. En última instancia, el tiempo y el dinero invertidos en la obra de tu vida te rendirán mucho más. Busca un equilibrio entre la energía empleada en tus inversio­nes, que ha de ser suficiente para que éstas la reflejen, y el tiempo dedicado a la obra de tu vida y tu contribución a la humanidad. Piensa en cómo te gustaría ser dentro de cinco o diez años e invierte tu dinero de modo que forme parte de tu plan de llegar a serlo.

 

Si prefieres invertir en negocios ajenos o financiar la obra de la vida de otras personas, ten en cuenta que esto es un negocio en sí. Son muchos los que han llegado a este nivel de abundancia para descubrir que la correcta valoración de los proyectos ajenos puede convertirse en una empresa completa. Quizá sea ésta la obra de tu vida. Es mejor invertir en proyectos próximos a tu forma de ser que en otros que no comprendes. Invierte tu dinero en cosas que conoces ‑ tu propio negocio o área de conocimientos. Cuanto más en contacto estés con las ideas a las que sirve tu dinero, mejor.

En la medida en que te hagas económicamente más independiente, tu mayor desafío será encontrar el mejor uso para tu dinero y medios de inversión que generen mayores cambios y bienestar para el mundo. Tienes mucho de donde elegir. Existen muchas inversiones buenas que honran a la tierra, ayudan a la humanidad y emplean tu dinero para el bien. Examina cada inversión bajo la luz de tu alma, no sólo para determinar su posible rendimiento sino también para valorar su capacidad de iluminar más a la humanidad y al planeta. Asegú­rate de saber para qué se utilizará tu dinero y de que tú también crees en ello. Si no aparecen proyectos adecuados en los que invertir, sigue guardando tu dinero en un lugar que te convenza hasta que surja la oportunidad que esperas.

Elijo vivir una vida en abundancia
Normalmente, los que consiguen grandes fortunas y prestan grandes servicios no lo logran de la noche a la mañana. Se centran en lo que les gusta hacer y, casi siempre, invierten su dinero en su propio trabajo y no en proyectos con los que no están familiarizados. Su trabajo les absorbe tanto que se dedi­can a ello de manera constante y persistente durante algunos años, aunque quizá no sea siempre el tipo de trabajo que desean de forma permanente. Adquieren muchos conocimientos y experiencias, tratando de educarse y expandirse cuando se presentan oportunidades. Su dedicación a la obra de su vida, les aporta prosperidad económica.

 

Los que no ganan dinero ni experimentan la abundancia, son los que suelen pensar que deben desarrollar un trabajo que les disgusta hasta ahorrar el dinero suficiente para cambiar. A veces, hacen inversiones de ganancias rápidas que parecen demasiado buenas para ser verdad ‑ y así es. El camino hacia la riqueza y la abundancia duraderas consiste en la realización de la obra de tu vida, siguiendo las leyes espirituales del dinero, elaborando tu energía y magnetismo antes de entrar en acción y viviendo una vida alegre y satisfactoria.

 

En este libro, hemos desarrollado todas las aptitudes necesarias para que seas un maestro de la manifestación. Como sucede con toda aptitud, ésta también requiere práctica. Prac­ticando, aprenderás mucho acerca de ti mismo y de las sutilezas de la energía. Disfruta de tu éxito cuando creas algo, aunque sea pequeño, que te demuestra que tu capacidad de manifestación funciona. No te valores por la velocidad con la que consigues las cosas sino por la satisfacción que te aportan. La creación de abundancia requiere que te desprendas de tus últimas convic­ciones en la dificultad de crear objetos y dinero, porque ésta no existe. Ahora ya estás preparado para empezar a crear una vida que te guste, dedicándote a las cosas que amas y experimen­tando la alegría de vivir en la abundancia.

Magnetiza a una persona a la que todavía no conoces

enero 5, 2009

Puedes emplear este ejercicio para atraer hacia ti a una persona a la que todavía no conoces. Esto funciona mejor cuando se trata de jefes, empleados, mecánicos, etc. potenciales, y personas con las que has de mantener una relación laboral. (Este ejercicio no está pensado para magnetizar com­pañeros del alma o de relaciones íntimas.)

 

Preparación:

 

Encuentra un lugar donde puedas relajarte y pensar sin interrupción durante unos minutos. Relájate y prepárate como en el ejercicio Aprende a Relajarte, del Capítulo 1.

 

Pasos:

 

1. Piensa en la persona que quieres magnetizar. Piensa o anota todas las cualidades que, idealmente, esta persona poseería. No omitas nada. ¿Cuáles serían sus actitudes? ¿Sus habilidades y conocimientos? ¿Qué tipo de relación tendréis? Sé tan exhaustivo y específico como te sea posible.

 

2. Ahora, crea una escena imaginaria en la que estés con esta persona o imagínate los buenos sentimientos que alberga­rás hacia ella.

 

3. Imagínate que tienes en el corazón una fuente que genera energía. Imagínate una bobina en forma de espiral, que gira y gira. Esta espiral parte del área de tu corazón, en el interior de tu cuerpo, y se proyecta hacia fuera y hacia arriba. Pon en circulación la energía a lo largo de la espiral, alimentán­dola de tu fuente energética. Haz girar la espiral hacia la dirección que te parezca más cómoda.

 

4. Cuando empiece a circular tu poder y energía a lo largo de la espiral, despréndete de toda sensación de necesidad. Se puede magnetizar por necesidad pero a detrimento de la efica­cia. Desapégate y acepta que la persona que venga será la mejor. Recuerda que no puedes forzar a nadie a actuar contra su propia voluntad y que sólo podrás atraer a una persona si es para el bien superior de ambos.

 

5. Cuando energices la espiral y la emitas desde el corazón, piensa en la persona ideal que has descrito. Imagina que estás contactando con ella telepáticamente. Contactando, imagínate que eres capaz de comunicarte con el alma de esta persona ideal. Inicia tu contacto apreciando, mentalmente, a esta persona por todo el bien que traerá en tu vida. Dile, telepáticamente, que tú también traerás el bien en la suya.

 

6. Emitiendo tu energía a lo largo de la espiral, hazla tan larga como te parezca necesario y añade amor a la energía que la recorre. Estás transmitiendo un sentimiento que invita y acoge. Cuanto más amor transmitas, más magnético serás. Imagínate que estás viendo el alma de esta persona o que, simplemente, la estás mirando a los ojos. Siente el magnetismo generado cuando enlazas tu corazón con el suyo. Pide que esta conexión aporte el máximo bien para ambos.

 

7. Empieza a sentir cómo esta persona se adentra en tu campo energético, como si viniera de un sueño y se adentrara en tu realidad, hasta que casi la puedas percibir delante tuyo. Dale las gracias de antemano por atenderte.

 

8. Observa la posición de tu cuerpo y tu respiración; notarás que la sensación de magnetismo se puede potenciar introduciendo ligeros cambios en ellas.

 

9. Sigue magnetizando, transmitiendo amor y atrayendo esta persona hacia ti, hasta que sientas la culminación o un “clic”. En ocasiones, tendrás la sensación inmediata de una conexión, como si la persona estuviera allí mismo, contigo. En otros casos, te parecerá que estás asomándote a un vacío; cuando esto ocurra, considera de nuevo con quién piensas que deseas conectar. Podría significar que has elegido un mal momento o que debes reconsiderar tu deseo en profundidad. Normalmente, cuando conectas con la persona deseada, se produce un “clic” bastante patente y reconocible.

 

10. Ahora, adéntrate en ti mismo y pregunta a tu yo superior con qué frecuencia debes magnetizar a esta persona.

 

11. Sal lentamente de este estado y estira el cuerpo. Durante los próximos días, observa si tienes alguna intuición referente a la persona y el cómo contactar con ella.

 

Evaluación:

 

Podría hacer falta cierta práctica para atraer exactamen­te la persona adecuada, como también la voluntad de permitirte creer que mereces ser servido por otros. Sigue practicando este ejercicio hasta que puedas sentir, visualizar, imaginar o expe­rimentar la espiral y la energía que emites. Si puedes percibir la acumulación y posterior decrecimiento de la energía, sentir un “clic” o sensación de culminación o percibir el retraimiento de la energía acumulada, habrás establecido el contacto e iniciado el proceso de atracción de la persona deseada.

Una mujer que utilizó este ejercicio para magnetizar a una persona que la ayudara con sus tareas dentro y fuera de casa, no dejaba de atraer a gente que, más que ayudarla, esperaban que ella se cuidara de ellos. Se dio cuenta de que no se creía merecedora de los servicios de los demás. Elaboró esta creencia afirmando SER merecedora de una ayuda preciosa. Pronto pudo atraer a una mujer que es perfecta para este trabajo y sigue con ella. Recuerda que las personas atraídas por ti serán tus espejos. Si estás siempre demasiado cansado para honrar tu camino superior, podrías atraer a personas demasiado cansa­das para hacer un buen trabajo. Quizás aprecies una pauta entre las personas atraídas. Si, por ejemplo, sólo atraes a mecánicos que no te tratan con respeto, puede que sólo sean el espejo que te devuelve tu propia pauta. Cambia tu pauta interior y haz el ejercicio de nuevo, para atraer a la persona con la que realmente quieres contactar.

Magnetización General

enero 5, 2009

Puedes emplear este ejercicio para aprender a crear lo que deseas con energía y magnetismo. Puede tratarse de un objeto grande o pequeño, una suma de dinero o de la esencia de lo que quieres.

Preparación:

Elige lo que quieras. Es importante que creas en la posibilidad de tenerlo, pienses positivamente en ello y tengas la intención de conseguirlo. Sé lo más específico posible acerca de la cualidad superior que te aportará e imagínate esta cualidad mientras magnetizas. También has de magnetizar la esencia que te dará y su forma específica o la cantidad de dinero, si la conoces. Amplía tu imaginación e intenta conseguir aún más. Si no conoces su forma, puedes magnetizar un símbolo que lo represente. Piensa, por un momento, en lo que quieres. Quizá el juego del Capítulo 3, Descubrimiento del Deseo, te ayude aclarar tus ideas a este respecto.

Encuentra un lugar donde puedas relajarte y pensar sin interrupción durante unos minutos. Relájate y prepárate según el ejercicio Aprende a Relajarte, del Capítulo 1. Recuerda que lo importante es la sensación de magnetismo. Se emplea la imagen de una bobina, porque se ha demostrado muy eficaz a la hora de conseguir la “sensación” de magnetismo. Una vez conseguido este estado emocional, utiliza cualquier imagen o pensamiento que te ayude a recrear esta sensación en el futuro. Este ejercicio se basa en tu imaginación; no hay maneras “correctas” o “incorrectas” de hacerlo. Los mejores resultados se consiguen jugando con las imágenes y las sensaciones, y siendo creativo e inventivo mientras magnetizas.
Pasos:

1. Piensa en aquello que has decidido magnetizar. Sé lo más especifico posible acerca de los detalles de tu elección  si los conoces  y todas sus características y funciones  las esen¬cias  que deseas.

2. Visualiza o siente lo que deseas, haciendo la imagen real en la medida de lo posible. Crea una escena en la que te imaginas recibiéndolo y viviendo los sentimientos positivos que experimentarás cuando lo tengas. Potencia tu imaginación, como en el ejercicio Aprende a Relajarte, del Capítulo 1. Si no puedes visualizar lo que deseas, imagínate vivamente las sensaciones que su consecución te aportará. O elige un símbolo que represente esta cosa u objeto y trabaja con el símbolo. Emplea esta misma imagen o símbolo cada vez que magnetizas o piensas en la cosa elegida.

3. Imagínate que tienes dentro de ti una fuente que genera energía. Visualiza una bobina en forma de espiral que gira y gira. Esta espiral parte del área de tu plexo solar, en el interior de tu cuerpo, y se extiende hacia fuera y hacia arriba. Pon en circulación la energía a lo largo de esta espiral, alimentándola de tu fuente energética. Muchas personas creen que esta energía proviene de sus yos superiores o sus almas, o de un poder superior al que podríamos llamar Mente Universal, Dios o Todo Lo Que Es. Emplea como fuente de tu poder lo que te parezca más adecuado. Puedes imaginarte que tu espiral magnética se proyecta hacia la dirección que más cómodo te hace sentir.

4. Pensando en aquello que deseas magnetizar, haz que tu espiral tenga la longitud que te parezca necesaria para atraerlo hacia ti. ¿Debe tener el tamaño de tu cuerpo, ser más pequeña o más grande? ¿Cuánta energía has de emitir a lo largo de la espiral para atraer el objeto deseado hacia ti? Usa tu imaginación y juega con el tamaño, forma e intensidad de la espiral, hasta que sientas que es correcta. Haciéndolo, empiezas a generar un campo magnético en torno a tu cuerpo, que magnetiza lo que deseas como un imán atrae al hierro.

5. En este proceso de atracción, valora a qué punto de tu campo energético quieres introducirlo. Puede tratarse de un lugar específico de tu cuerpo. Puedes imaginarte una cuerda que sale de tu corazón, tu cuello o tu mente al encuentro de lo que deseas y lo atrae hacia ti. Quizá quieras imaginar que lo recibes con las manos. O quizá sea más cómodo dispersarlo en torno tuyo. Por ejemplo, una gran suma de dinero puede afectar a muchas áreas de tu vida; de modo que, cuando la atraigas hacia ti, prefieras imaginar que te rodea antes que recibirla en un lugar específico.

6. Mientras tu espiral se va expandiendo, imagínate los acontecimientos que han de suceder antes de poder tener la cosa deseada. Para conseguir lo que quieres, hay determinados pasos que has de dar y acontecimientos que deben ocurrir. Tú puedes controlar el ritmo de estos pasos y acontecimientos, sea uno, dos o cincuenta al día. Empieza a elaborar el elemento temporal en tu manifestación, creando una sensación o imagen de los pasos y eventos implicados. Intenta acelerar o decelerar su ritmo, hasta que sientas que has encontrado el más adecuado. Si tu atracción del objeto o suma de dinero es demasiado precipitada, tendrás una sensación de tensión o presión. Existe un ritmo de cambio que es el más apropiado para ti.

7. Observa la posición de tu cuerpo y tu respiración; notarás que la sensación de magnetismo se puede potenciar introduciendo ligeros cambios en ellas.

8. Continúa generando tu espiral magnética hasta alcanzar un punto donde sientas la culminación de tu energía. La percibirías como un “clic” o una parada, o como un gradual descenso energético. Quizá sientas 1a certeza de conseguir lo que magnetizas. Cuando la sientas, interrumpe tu magnetización. Verás que la energía se acumula, alcanza un vértice y empieza a decrecer. Construye tu espiral magnética y utilízala mientras te siente bien. Si se convierte en una lucha o un esfuerzo, si te parece que han aparecido barreras, detente; ya has hecho bastante. Descubre la cantidad de energía adecuada para atraer hacia ti lo que te has propuesto.

9. Ahora, adéntrate en ti mismo y pregunta a tu yo superior con qué frecuencia debes magnetizar lo que deseas.

10. Sal lentamente de este estado y estira el cuerpo. Durante los próximos días, observa si tienes alguna intuición referente al objeto deseado y el cómo conseguirlo.

Evaluación:

Sigue practicando este ejercicio hasta que puedas sentir, visualizar, imaginar o experimentar la espiral y la energía que emites. Si puedes percibir la acumulación y posterior decreci¬miento de la energía, sentir un “clic” o sensación de culminación o percibir el retraimiento de la energía acumulada, habrás iniciado el proceso de atracción de lo que deseas. Cuando estés cómodo con la magnetización de un objeto pequeño, emplea este ejercicio para magnetizar algo más estimulante para ti. Habrás notado que, cada vez que magnetizas algo, tu espiral varía. En ocasiones, ésta y la cantidad de energía que la transita son pequeñas; en otras, te hace falta una mayor espiral y más energía. A veces necesitarás magnetizar durante al menos un minuto y otras unos pocos segundos serán suficientes. Recuer¬da pensar positivamente en lo que deseas y mantener cierta actitud de desapego frente a ello. Que no importe si llega de forma distinta a la que te esperabas; acepta que todo lo que viene es lo más apropiado para ti.

Magnetización de lo Deseado

enero 5, 2009

La atracción en tu vida de los objetos, formas, dinero y personas deseadas será más fácil si elaboras la energía y el magnetismo antes de entrar en acción. La creación con la energía se consigue por medio de un estado tranquilo y relajado, llenando tu mente con imágenes y símbolos de lo deseado. La magnetización de lo que deseas implica la generación de un campo magnético que atraerá las cosas hacia ti.

Empleas energía y magnetismo en todo momento aunque sin ser consciente de ello. Puedes aprender a emplear la energía y el magnetismo conscientemente, para aumentar el poder de tus pensamientos y crear los objetos imaginados. Unos minutos de actividad energética, combinada con magnetismo y llevada a cabo con ideas claras acerca de lo que deseas, puede tener resultados mayores que horas de trabajo duro.

Siempre estás emitiendo energía. Esta emisión puede atraer o repeler las cosas deseadas. Puedes aprender a aumentar tu capacidad de magnetización y ser aún más atrayente a las cosas que deseas. La magnetización empieza con la elaboración de la energía; aprende a relajarte, concentrarte, visualizar y usar tu imaginación.

La magnetización implica un campo magnético. Se emplea la imagen de una “bobina electromagnética” para ayudarte a visualizar y “sentir” este magnetismo. Puedes magnetizar, dinero, objetos grandes o pequeños y cosas indefinidas como las cualidades y la esencia. También puedes atraer a personas con las que tendrás una relación laboral, jefes, empleados, editores, mecánicos, etc. No puedes emplear el magnetismo para cambiar otras personas o para forzar acontecimientos que no sean en beneficio de todos, ya que el magnetismo funciona sólo para atraer aquellas cosas que serán beneficiosas para todos los implicados.

A la hora de crear con la energía, la creatividad, la inventiva, la alegría y la imaginación espontánea serán tus mejores herramientas. Cada vez que realices los siguientes ejercicios magnéticos, notarás que experimentas pensamientos, sensaciones e ideas distintas. La manifestación es un estado dinámico; siempre está cambiando. Puede que la intensidad de tu magnetismo y tus imágenes varíe de una vez a la otra. Utiliza tu imaginación y amplíala, jugando con todas las imágenes y sensaciones que surjan. La sensación de magnetismo es más importante que cualquiera de los pasos concretos. Cuando 1a hayas experimentado, recréala en cualquier visualización o imagen que sea eficaz para ti.

Soy cada vez mejor magneto del dinero,la prosperidad y la abundancia

Existen ciertos principios básicos para que seas más magnético de lo que deseas.

Primero, es mejor si sabes cómo te servirá lo deseado de herramienta para conseguir las cualidades superiores que quieres expresar con más frecuencia en tu vida. Magnetizando, piensa en la cualidad que quieres irradiar.

Segundo, es de ayuda magnetizar la esencia o las características de lo que deseas tanto como su forma específica. Si no la conoces, puedes magnetizar un símbolo suyo. Los símbolos son muy poderosos, porque trascienden todo lo que piensas y crees posible tener.

Tercero, pide lo que deseas o, incluso, más.

Cuarto, ama y ten la intención de conseguir lo que pides. Debes tener pensamientos positivos de lo que deseas, ya que los pensamientos elevados y positivos son más magnéticos que el miedo, la preocupación y la tensión.

Quinto, ten fe en la posibilidad de conseguir lo que deseas.

Sexto, es importante no “necesitar” lo que intentas atraer sino poder mantener cierto desapego frente a ello. Que no importe si no llega o si aparece deforma distinta a lo que esperabas. Cuando hayas pedido algo, resígnate a lo que venga como lo más apropiado.

Las cosas más fáciles de magnetizar son los pequeños objetos similares a otros, ya creados por ti, quizás incluso de un precio parecido. Es bueno empezar con algo que te creas capaz de crear. Su creación alimentará tu confianza en tu naciente capacidad magnetizadora. Practicando con estos pequeños objetos, prueba si puedes afinar tu capacidad para conseguir exactamente lo que deseas o algo mejor de lo que te imaginabas. Juega con la rapidez y la facilidad con la que lo puedes atraer. En la medida en que se amplía tu capacidad, podrás magnetizar cosas mayores, más caras o algo más alejadas de lo que crees posible.

Mientras magnetizas, habrá un momento en que sentirás que, de repente, este algo viene hacía ti. Podrás apreciarlo como un “clic” o un momento en que la energía acumulada empezará a decrecer. Cuando lo sientas, querrá decir que tu magnetismo se ha completado y que puedes parar. Si no ha habido señal, si no te sientes más cerca de tu objetivo, vuelve a magnetizar hasta tener la sensación interna de un desplazamiento de energía.

Tienes la capacidad de saber cuándo tu magnetismo es eficaz. Este saber interior se desarrolla con el tiempo, por medio de la observación y el conocimiento del proceso y con la energía devuelta por los resultados producidos. Mientras practicas, en ocasiones querrás magnetizar varias veces y otras una sola vez será suficiente.

La mayoría emplean demasiada energía y poder para crear resultados pequeños. Puedes aprender cómo emplear una pequeña cantidad de energía y producir resultados grandes. Existe una cantidad de energía adecuada para cada cosa que desees crear. Si, por ejemplo, quieres atraer tu próxima comida, no hace falta que te pases el día pensando en ella y actuando para atraerla hacia ti. Algunos invierten una parte excesiva de su fuerza vital para atraer algo tan simple como una comida. Aprende a intuir cuánta energía será necesaria para obtener lo que deseas y emplea justo esta cantidad, no más.

Creo lo que deseo con la energía
Consigo cosas buenas con facilidad

Si empleas demasiada energía, te sentirás cansado. Si has de recordarte constantemente que has de pensar en lo que deseas y esforzarte por ello, si la magnetización te parece una lucha y empleas una tremenda cantidad de energía para conse¬guir resultados pequeños o nulos, estás creando una excesiva intensidad magnética. Si tienes que emplear demasiado poder, es probable que vayas en contra de la corriente de tu camino superior. Si cuando piensas en algo casi lo puedes sentir, estás usando la energía adecuada. Si usas poca energía, no lo conseguirás o tardará mucho en llegar. Sabrás que la cantidad de energía invertida es demasiado pequeña, porque lo que deseas te parecerá lejano; parecerá más un deseo que una certeza.

Antes de atraer algo que tiene una energía muy superior a la que tú tienes ahora, aprende a armonizar con su energía. Si, por ejemplo, deseas una suma de dinero muy superior a lo que tienes, tendrás que estar preparado para ella, saber de antemano en qué la invertirás, cómo la usarás y de qué manera te ayudará en la vida. Tendrás que imaginarte cómo te sentirás cuando la tengas y resolver las posibles preocupaciones que te plantee su adquisición.

Antes de magnetizar cualquier cosa muy superior a lo que tienes actualmente, juega con “llevar” la energía de lo que piensas atraer. Imagínate que ya lo tienes y considera los cambios que tu vida sufrirá por ello. Puedes aprender a armonizarte y familiarizarte con las cosas antes de tenerlas; haciéndolo, irás siendo más magnético hacia ellas.

Una manera de armonizar con las cosas muy superiores a tu realidad actual, es engrandeciendo los objetos deseados. Si deseas una suma muy superior al dinero que tienes ahora, intenta “llevar” otra, aún mayor. Sigue intentándolo con sumas progresivamente mayores. Notarás que, en la medida en que crece la suma, tu modo de pensar y sentir cambia. Determinadas cantidades te parecerán cómodas pero otras, superiores, serán algo incómodas. “Llevando” sumas progresivamente mayores, verás que las inferiores que, en un principio, parecían incómodas ya lo son menos. Magnetiza sólo lo que te parezca cómodo y posible de conseguir.

Cuanto más cómodo te sientas con el dinero o cualquier cosa de un nivel energético antes de magnetizarlo, más fácilmente lo conseguirás. Observa detenidamente cómo puede cambiar tu manera de pensar en ti mismo, tus sentimientos y tu forma de vida. Esto debería aflorar todos los temores ocultos, como “La posesión de tal cosa podría implicar demasiada responsabilidad” o “Tendré que preocuparme más de los im¬puestos y los contables, la gente me querrá por mi dinero”, etc. Afrontando estas dudas y preocupaciones, te convertirás en un magneta más potente de lo que deseas.

Al principio, los resultados de estos ejercicios podrían parecer poco consistentes y el momento de su aparición menos controlable de lo que hubieses deseado. Eventualmente, los pasos serán automáticos y la cantidad de esfuerzo empleado en la magnetización decrecerá con el tiempo. Practica los ejercicios sólo mientras te produzcan placer y te parezcan interesantes. Magnetiza lo que deseas con la frecuencia que deseas, durante unos minutos o media hora. Cuando hayas dominado un nivel de magnetismo, todavía podrías necesitar un poco más de trabajo para producir resultados en el siguiente nivel y atraer cosas que te sean difíciles de aceptar como posibles en tu vida.

Una vez dominado el proceso de creación de un tipo particular de cosas, normalmente, en el futuro, sólo tendrás que pensar en ellas para que se manifiesten en seguida. Si eres capaz de manifestar cosas fácilmente y luego el flujo se detiene o empieza a decrecer o su atracción requiere demasiada energía, sería el momento de examinar más atentamente el camino que estás siguiendo. Presta mucha atención a la menor indicación de direcciones nuevas que puedan estar surgiendo.

Puedes hacer estos ejercicios solo, con un amigo o con un grupo de gente. Si los practicas solo, te podría ayudar grabar las instrucciones, para poder oír cómo te llevan paso a paso por el proceso del magnetismo. Si estás con un amigo, él te las podría leer. Si estáis en grupo, uno de vosotros podría leer las instrucciones para los demás. Si te has saltado el ejercicio de relajación del Capítulo 1, asegúrate de estar relajado, concentrado y en paz cuando practiques los ejercicios siguientes de magnetización. Quizá te ayude anotar en una lista las cosas solicitadas, estando dispuesto a reconocerlas cuando lleguen.

Descubrimiento del Deseo

enero 5, 2009

Se pueden tener muchas ideas de los objetos específicos, las sumas de dinero y las demás cosas que se desean crear. Algunas de estas cosas te ayudarán a expresar más plenamente tus cualidades superiores y otras no. Es la sensación que se experimenta cuando creemos haber obtenido algo deseado que, sin embargo, no nos ha dado la satisfacción esperada. Puedes aprender a atraer sólo aquellas cosas que sean las mejores herramientas para la expresión de tus cualidades superiores y la satisfacción de tus necesidades más profundas, sintiéndote satisfecho con todo lo que creas.

En el capítulo siguiente, Magnetización de lo Deseado, aprenderás a emplear tu energía y magnetismo para atraer lo que deseas hacia ti. Antes de magnetizar, debes saber clara¬mente lo que quieres. Debes saber la esencia que tu deseo te aportará, las necesidades que satisfará y las cualidades superio¬res que puedes expresar más plenamente para satisfacer estas necesidades. En este capítulo, aprenderás cómo tener clara la esencia del objeto deseado y su forma específica, si la conoces. Luego, cuando magnetices lo que deseas y lo atraes hacia ti, tendrá la forma que realmente te satisfaga y te complazca. Como resultado, obtendrás cosas aún mejores de lo que te imaginabas.

Puedes atraer eficazmente las cosas hacia ti, aunque no conozcas la forma, cantidad o aspecto específico de los objetos deseados. No obstante, es imprescindible que conozcas su esencia. La esencia es la función que quieres que cumpla este objeto, los propósitos para los que lo utilizarás o lo que creas que te puede aportar. Las cosas que te pueden aportar la esencia de lo deseado son muchas más de las que tú imaginas, de modo que has de mantener una actitud abierta y permitir que lo deseado llegue con la forma y tamaño y de la manera más apropiada.

Conozco la esencia de lo que deseo, y lo obtengo

Conociendo la esencia de lo deseado, abres muchas posibilidades de obtención. Si, por ejemplo, la esencia de lo que deseas de un coche nuevo es un medio de transporte fiable, podrás encontrar muchas maneras de crearlo aparte de com¬prar un coche nuevo. Si no conoces la esencia de lo que quieres, podrías comprar un coche nuevo tan poco fiable como el que ya tienes.

Una mujer quería un coche nuevo porque el que tenía se estropeaba a menudo y tenía miedo de conducir de noche. No le disgustaba su coche viejo ni quería gastar dinero en uno nuevo pero pensaba que la única manera de tener un coche fiable era comprando uno nuevo. Se tranquilizó y visualizó un coche y magnetizó su esencia  la fiabilidad  hacia ella. ¡Casual¬mente, su coche viejo dejó de tener averías! Se compró un coche nuevo varios años después y éste también era muy seguro. La esencia de su petición vino rápidamente aunque no de la manera imaginada.

Se puede desear un abrigo nuevo. Pudiendo especificar las características del abrigo, sabrás la esencia de lo que éste te puede aportar. Quizá decidas que ha de abrigar mucho, ser bonito y resistente. Aclarando la esencia de lo que deseas, verás que son muchos los abrigos que pueden satisfacer tu necesidad. También podrías descubrir que, además de los abrigos, existen otras prendas   como jerseys o camisas gruesas   que te podrían servir. Aclarando la esencia del objeto deseado, amplías la gama de formas y medios posibles para que éste venga hacía ti. Si no conoces la esencia de lo deseado, podrías comprar un abrigo sólo para descubrir que no te abriga demasiado en la nieve, que no resiste la lluvia o que se desgasta con facilidad.

 Quizá no sepas cuáles son exactamente las característi¬cas que responderían a tu necesidad. Se puede desear una casa nueva, sin poder especificar su ubicación ni cuántas habitaciones ha de tener. En tal caso, puedes concretar las funciones que cumplirá en tu vida y el uso que harás de ella. Puedes pedir una casa abierta al sol matutino y muy luminosa, que esté cerca de árboles, con espacio para un área de recreo y al resguardo de las miradas de los vecinos, etc. Estas características, son la esencia de 1a casa, que deseas.

Todo lo que creo me satisface

Si te centras en el aspecto de la casa o te la imaginas en todo detalle pero sin tener claras las funciones que deseas que cumpla, podrías encontrar el aspecto específico que habías imaginado y descubrir que la casa no satisface tus necesidades. Si compras una casa en particular sólo porque te gusta su aspecto pero sin saber para qué la quieres (para invitar a tus amigos, almacenar los muebles y utensilios del exterior o instalar una oficina), la casa te podría decepcionar. Podría disponer de poco espacio para visitas, no tener guardamuebles o habitaciones suficientes. Aunque es bueno imaginar una casa muy específica, si se puede, incluyendo hasta el color de las paredes, también hace falta saber porqué se desean estas características particulares. Cuando sepas la esencia de lo que deseas, los objetos atraídos te aportarán lo que necesitabas.

Incluso sabiendo la forma de lo que deseas, has de conocer su esencia. Para descubrirla, sea tan específico como puedas. Si, por ejemplo, quieres un televisor nuevo, piensa en el color, las características y las opciones que necesitas; luego pregúntate “¿Porqué deseo esta característica en vez de aquella otra?” Siendo cada vez más específico, descubrirás la esencia de lo deseado. Si alguna vez has diseñado o construido algo, habrás visto que te hizo falta pensar de antemano en los usos y funciones que deseabas de él para que su realización sirviera tus propósitos.

Las cosas que creo son aún mejores de lo que me imaginaba

Si pides algo indefinido, como por ejemplo ser rico o feliz, pregúntate “¿Cómo sabría que soy feliz? ¿Cuánto dinero necesito en el banco para saber que soy rico? ¿Cuántos ingresos mensuales? ¿Cuánto dinero extra para gastar en cosas que quiero?”. Si pides dinero extra sin especificar la cantidad, podrías conseguir cien pesetas en vez de la cantidad mayor pero indeterminada en la que estabas pensando. Pide la cantidad específica de dinero que deseas; magnetiza esta cantidad o incluso más. Imagínate también la esencia de todo aquello que te aportará el dinero y las cualidades superiores que quieres que te ayude a expresar.

Cuando magnetizas algo específico, pregunta “¿Cuál es la esencia o las funciones que espero de ello? ¿De qué maneras pienso utilizarlo? ¿Es ésta la única forma o manera aceptable para recibirlo? ¿Estoy abierto a la llegada de lo mejor posible? ¿Existen otras formas que cumplirían las mismas funciones de modo aún mejor? ¿Puedo tener la esencia de lo deseado ahora mismo, sin esperar comprar este objeto específico o conseguir esta suma de dinero?” Cuando magnetizas, puedes imaginarte el objeto específico que deseas y las funciones y necesidades que esperas que satisfaga o puedes imaginarte las necesidades que deseas satisfacer y dejar que venga bajo la forma que sea mejor. Cualquiera de los dos métodos es efectivo.

Una vez tengas clara la esencia de lo deseado, aprende a reconocerlo cuando llega. Una mujer quería un nuevo apartamento y era muy precisa con respecto a su forma. Quería que tuviera terraza, mucha luz del sol y un parque en las inmediaciones. También tenía claros los beneficios que estas caracte¬rísticas específicas le podían aportar. La terraza le permitiría tener un jardín donde cultivar verduras y la ubicación le permitiría pasear entre árboles y al aire limpio. Trabajó enérgicamente para atraer hacia sí tanto el apartamento como la esencia de sus beneficios. Poco después, conoció un nuevo amigo que trabajaba con productos agrícolas y él le trajo muchas verduras frescas. Le encantaba el campo y pasaban muchos fines de semana caminando y acampando en lugares preciosos. Un día, se dio cuenta de que ya tenía la esencia de lo que esperaba de su nuevo apartamento y que le había llegado de forma mejor de lo que ella se imaginaba. Si hay algo que deseas y que no tienes todavía, explora la esencia de tu petición. Tu alma te traerá la esencia de lo deseado, aunque no tenga la forma esperada. Quizá la esencia de lo que quieres haya venido ya y todo lo que tienes que hacer es reconocerla.

Para que tu magnetización tenga éxito, concéntrate en la creación de lo que quieres y no en cómo desembarazarte de algo que no quieres. Muchas personas no saben lo que quieren y, sin embargo, tienen una idea muy clara de lo que no quieren. Si no sabes lo que quieres, puedes empezar considerando las circunstancias de tu vida que no te gustan y pedir la aparición de una circunstancia opuesta. Pregunta a tus amigos qué es lo que les haría felices o qué quieren en sus vidas. Te sorprenderá cuánta gente empezará describiendo las condiciones indeseadas antes que las deseadas. Para cada situación que no te gusta, describe lo más claramente posible la condición con la que la sustituirías. Proclama lo que quieres en tiempo presente, en forma de afirmación. En vez de decir “No quiero tener que luchar para pagar mis recibos”, podrías decir “Pago mis recibos sin problemas cada mes.”

Otro aspecto importante de la magnetización, es estar seguro de pedir algo cuya posesión te sea posible imaginar. Si quieres cien millones de pesetas ¿puedes realmente imaginarte cómo es tenerlos? Quizá cien millones te parezcan irreales, sobre todo si no te es fácil imaginarte pagando tu alquiler sin problemas y sin retrasos cada mes. Tu fe en esta posibilidad no sería lo suficientemente fuerte como atraer esta suma de dinero dentro de un período de tiempo que te permita experimentar el éxito de tu magnetización.

Es mejor empezar pidiendo aquellas cosas a las que te puedes imaginar teniendo. Cuando empiezas con las cosas que crees posible crear, experimentas el éxito de tu magnetismo y tu esfuerzo energético y fortaleces tu fe en tu capacidad de crear lo deseado.

Cada nuevo éxito se acumula al anterior. Tu inconsciente potencia la fe en tu capacidad de manifestación y, con esta confianza, adquiere mayor habilidad para crear cada vez más abundancia. Experimentando tus éxitos, desarrollas tu confianza y el conocimiento interno de poder crear incluso aquellas cosas que parecían imposibles cuando empezaste. Es esta sensación interior  el saber que es posible y hasta probable tener lo que deseas  lo que es más importante cuando te dispones a atraer cosas en tu vida.

Magnetiza aquellas cosas que realmente deseas, que estás preparado para tener y que te hace ilusión conseguir. Si, cuando piensas que quieres algo, te das cuenta de que no estás realmente preparado para buscarlo y convertirlo en tu meta principal, sería mejor dejar de desearlo y emplear tu energía para conseguir otra cosa, que realmente signifique algo para ti. Si no estás verdaderamente motivado y claro en tu intento de conseguir una cosa, quizá no puedas atraerla hacia ti.

Magnetiza lo que realmente deseas, sin llegar a compro¬misos. La adquisición de objetos “negociados” raras veces genera la ilusión suficiente como para estimularte y hacer lo necesario para su consecución. Si no te sientes capaz de crear lo que deseas, es mejor no sustituirlo por otra cosa que no te ilusiona ni te motiva realmente.

Muchos tienen en mente toda una lista de cosas que desean y que no tienen todavía. Cada vez que te remites a esta lista, piensas en todos tus deseos incumplidos y te repites que no tienes éxito en la creación de lo deseado. Haz una lista de todo aquello que quieres y explora tu alma. ¿Lo quieres real¬mente? ¿No se trata de viejas imágenes de lo que crees que deberías querer? Elimina todas las cosas poco importantes de tu lista mental, hasta quedarte con unas pocas verdaderamente significativas a las que desees crear.

Estarás motivado para crear las cosas a las que amas, las que te aportan deleite y no tan sólo alivio. Muchos se dicen “Debería crear dinero para pagar mis deudas, arreglar el coche, comprar tal cosa, etc.” Los “debería” no te dan la energía emocional suficiente para crear abundancia y no provienen de tu yo superior. Pensar que las deudas se “deben” pagar no motiva a la mayoría de las personas, salvo que el hecho implique cierto placer, un sentimiento de satisfacción y bienestar en verlas desaparecer. Es mejor reconocer que no deseas real¬mente algunas de las cosas que tienes en tu lista, para poder concentrarte en aquellas que sí deseas.

Mi energía se concentra y se dirige hacia mis objetivos

Cuando hayas decidido que tu objetivo vale 1a pena y la energía que le tienes que dedicar, conviértelo en prioritario. Quizá no tengas que invertir mucha energía pero ten la voluntad de hacerlo, si fuera necesario. Elige una o dos de las cosas más importantes que quisieras crear en tu vida y concéntrate en ellas. Pregúntate “¿Cuál es la cosa más importante que podría crear en mi vida ahora mismo?” Y empieza a crearla. Puedes tener todo lo que crees posible tener y puedes empezar a disfrutar de su esencia en este mismo momento.

Ten en cuenta que, una vez empieces a crear con energía y magnetismo, tendrás lo que has pedido y, normalmente, con más facilidad de lo que te esperabas. La mayoría de las cosas vendrán a través de tus canales habituales. Si normalmente compras cosas, así será, probablemente, como conseguirás las cosas magnetizadas. ¡No menosprecies tu actividad energética porque veas que las cosas vienen con facilidad y naturalidad! Podrías sentir la tentación de decir “Esto ha venido tan fácil¬mente que probablemente hubiera aparecido de todas maneras, sin mi esfuerzo energético y mi magnetismo.” Tu capacidad magnetizadora evolucionará y descubrirás nuevas técnicas, de modo que la consecución de lo que deseas será cada vez más fácil. Pasado un tiempo, podría parecer que realmente tú no haces nada. Cuando alguna de las cosas deseadas hace su aparición en tu vida, congratúlate y reconoce que tuviste éxito cuando la atrajiste hacia ti. Estate dispuesto a considerar que todo lo que viene es una indicación del éxito de tu magnetismo. El reconocimiento de cada logro, hará más fácil la creación del objeto o situación siguiente.
Descubrimiento del deseo – juego

Para reunir muchas de las cosas que has aprendido hasta el momento, piensa en algo que quieras crear en tu vida, algo que ahora mismo esté a tu alcance.

1.- Anota lo más específicamente posible qué es lo que deseas crear.
2.- ¿Puedes pedir algo aún mejor?

 

3.- ¿Qué nivel de esfuerzo sería necesario para conseguirlo? (¿Cuánto tiempo, energía, dedicación?)
4.- ¿Cuál es la cualidad que este objeto o suma de dinero te ayudará a expresar? (¿Paz interior, vitalidad, libertad, amor?)
5.- Apunta varias maneras de las que puedes experimenta esta cualidad ahora mismo.
6.- ¿Cuáles son las esencias que esperas que te aporte este objeto, etc.? Una casa nueva, por ejemplo, puede representar el deseo de más espacio, sol, intimidad o ambiente tranquilo.

 

7.- ¿Existen modos alternativos de conseguir estas esencias? ¿Qué otras cosas podrían proporcionarte la esencia de lo deseado?

 

La claridad de las ideas acerca de lo que deseas, tiene gran poder a la hora de manifestarlo en tu vida de modo realmente pleno y satisfactorio. La claridad presta eficacia al magnetismo que aprenderás en el capítulo siguiente. Será mejor que magnetices la esencia que una cosa te pueda aportar, la cosa en sí y las cualidades que buscas en su posesión.

La expresión de una cualidad superior

enero 5, 2009

Puedes utilizar este ejercicio para aprender a expresar cierta cualidad superior con más frecuencia, visualizando lo que sería tener y ser esta cualidad.

Preparación:

Encuentra un momento y un lugar donde puedas relajar¬te y pensar sin interrupciones. Relájate según el ejercicio Aprende a Relajarte, del capitulo 1.

Pasos:

1. Cierra los ojos y piensa en una cualidad superior que te gustaría tener más en tu vida: valor, paz, felicidad, bienestar o amor. Es preferible elegir una cualidad a la que crees que el dinero te puede aportar. Pensando en esta cualidad, imagínate que la estás sintiendo. ¿Cómo la sientes? Puedes incorporarla¬ en tu cuerpo? Haciéndolo, observa los cambios en tu posición o respiración.

2. Imagínate una situación futura en la que expresas o experimentas esta sensación. Elige una escena mental – un futuro acontecimiento imaginario que representa el cómo sen¬tirías esta cualidad. Si, por ejemplo, deseas más paz interior en tu vida, puedes pensar en una situación común que experimen¬tas a menudo y visualizarte sintiendo paz interior cada vez que se produzca. Crea imágenes sencillas. Repítelas en tu mente una y otra vez. Siente las sensaciones que deseas que esta situación te aporte como si fueran realidad en este momento.

3. Observa tu forma de imaginar la escena. ¿Ves a otras personas, a la ropa que llevas o a tu entorno? Llena tu imagen mental con todos los detalles que te puedas imaginar.

4. Observa, de nuevo, tu escena imaginada. ¿Es luminosa o apagada? Hazla más luminosa y observa tu sensación de cualidad superior mientras lo hagas.

5. ¿La estás viendo como una imagen delante tuyo, como si estuvieras ante una pantalla de cine, o estás inmerso en la imagen? ¿Es grande o pequeña? ¿Está delante tuyo o a lo lejos? Haz la imagen tan real que te encuentres sumido en ella.

6. Si hay alguien hablándote, haz que su voz sea bella, agradable y rica. Añade sonidos bellos y agradables a tu imagen  sonidos de la naturaleza, quizá, del océano o de una bella música de fondo.

7. Haz el entorno aún más bello y agradable. Intensifica los colores en tu mente. Palpa los objetos en la escena e imagínate los olores. Deja que la imagen tenga un ángulo de 360°, rodeándote, cubriéndote, formando parte de ti. Haz aún más real la sensación de paz interior o la cualidad que desees. Si tus pensamientos se desvían, oriéntalos, de nuevo, hacia la escena y la cualidad deseada.

8. Cuanto más vivamente puedas imaginar la escena o sentir la cualidad, tanto mejor. Imagínate disfrutando de la presencia de estas sensaciones o cualidades. Haz la imagen tan real que casi la puedas tocar, oír y ver. Aporta toda la fuerza de tus emociones.

9. Deja que la escena se desvanezca lentamente. Disfruta de tus sensaciones todo lo que quieras y, luego, abre los ojos. Respira profundamente y enfoca tu atención a la realidad presente.

Evaluación:

Cuanto más te puedas meter en la imagen, dejando de contemplarla como espectador desde fuera (como si vieras una película), más fácil y rápidamente crearás la sensación de la cualidad que deseas. Cuanto más real hagas tu escena imagina¬ria y las sensaciones de la cualidad, con más frecuencia la experimentarás en tu vida. Si no puedes imaginarte una escena, podrás atraer la cualidad hacia ti pensando en ella tan a menudo como te sea posible. Imagínate que la estás sintiendo. Incorpora la sensación en tu cuerpo y hazla lo más real posible.


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